miércoles, 4 de mayo de 2011

Lego Jungle

Definitivamente éste fin de semana del día del niño, fue mi bautizo de fuego en Gameplanet.
No resulta fácil con la tienda llena, asesorar, atender, cobrar, mantener todo en orden y estar al pendiente que nadie se vuele nada. Chamba asignada para tres, pero que por suertes me tocó aventármela sola.

El sábado salí muerta y después de que mi tienda parecía kindergarten en hora de recreo, tuve que llegar directito a jugar el beta de Gears 3 y volar cabezas con la escopeta recortada,  para poder liberar un poco del estrés y mal genio que tanto niño me provocó.  Pues había que sacar adelante el domingo, y pintaba similar.

Finalmente logré usar el poco poder Zen dentro de mí y controlarme. Ningún niño (ni papá) resultó herido, pese a que deseaba aventarles monedas de a peso a la cabeza o de perdida engraparles las manos y la boca para que se callaran. Aunque lo ideal hubiera sido tener varias taser gun para lograr que sus manitas pegajosas se mantuvieran alejadas de mis recién limpiecitos y ordenados estantes.

                                                    Con la calibre 12 hubiera bastado.
                                                                       

OJO! No me estoy quejando, todavía no termino, denme chance.

He recibido entrenamiento laboral, que bien puede ser comparado con el de un espartano.


Rushes de 6 – 8 meses con jornadas de 16 -20 horas. Haciendo la chamba, no de 3 sino de 5 gentes además de representar 2 o 3 empresas, varios organismos gubernamentales, ser agente encubierto y  miembro honorario de lo que algún día llamamos el “Lado Obscuro” de la empresa. (Ese lado obscuro es merecedor de un post, que esta en proceso.)

Realmente la comparación no sirve más que para puntualizar algo que ya comenté hace algunos días con Ricardoode (pero no recuerdo la frase exacta): La idea iba sobre que, si bien la paga que recibo no me va hacer millonaria, la tranquilidad y placer de hacer lo que ahora hago, no tiene precio. (Aunque suene a comercial de MasterCard).
Son cosas que obviamente dependen de cada quién, al menos yo lo  aprendí a punta de golpes, raspones y tropiezos.  Ahora  estoy muy a gusto y contenta, en un trabajo tranquilo, que me gusta y que me brinda lo suficiente para vivir bien y mantener mis vicios, obviamente videojuegos incluidos.

Después de este fin de semana, uno de mis compañeros de otra sucursal de Gameplanet dijo “Welcome to the jungle” … Sí , pero con mi entrenamiento detrás y desde mi punto de vista , esto parece mas un Lego Jungle. Cosa que no le quita lo divertido, por el contrario.

Así que me voy a poner cocky. Como dicen los locust: B-B-B-BRING-IT!!!!

miércoles, 20 de abril de 2011

¡Santo Calor!

A estas alturas, el cambio para mi es algo (en cierta medida) fácil de asimilar. Obviamente es debido al constante cambio en mi vida. Por ello es que tengo la cualidad (¿?) de desprenderme fácilmente de las cosas, probablemente por eso es que soy mujer de pocas tradiciones. Y se limitan más que a tradiciones; rutinas. (Y obsesiones pero de esas escribiré después)
El café por las mañanas es una de ellas. Desde que me inicié en la tomada del café, cuando le robé a mi mama un sorbo de su termo rosa de litro, me ha acompañado todas mis mañanas sin importar el lugar. Ahora que mi mamá nos tuvo sin café durante cuatro (largos) días, por un pleito con el precio y los gramos; salir de la casa sin haber tomado mi taza de café, se sentía como si saliera sin haberme vestido.

Otra que tuve, mientras viví en Clavería, era despertar y (aun acostada) ver por la ventana como pintaba el día, ver las nubes y tratar de encontrar alguna forma, al mismo tiempo que ponía atención a cómo se escuchaba el tráfico. Mientras iniciaba mi sistema cerebral, en modo a prueba de fallos, para levantarme.

Las fiestas de fin de año suelo pasarlas con mi familia, solo dos veces en mi vida no ha sido así, pero con la fortuna de que  siempre ha habido un ambiente familiar alrededor que lo hizo tan bueno, como si estuviera con mi familia.

La primera vez fue cuando tenía como 10 o 12 años, que no recuerdo bien porqué no estuve con mis papas y hermanos, sin embargo estaba con lo que en aquel tiempo fuera mi otra familia, con mi prima Ale y su hermano Sebas que (aunque suene a frase de borracho) más que primos son hermanos, pues crecimos y jugamos juntos. Y lógica pero lamentablemente, mientras más crecemos se vuelve más complicado, pero no por eso menos cercano. Cuando nos vemos seguimos siendo los hermanos de siempre. Y con toda la distancia que hay y al ritmo que nos permiten los distintos rumbos que tomaron nuestras vidas, siempre estamos al pendiente uno del otro.

La segunda fue hace poco cuando aún vivía en el D.F. y por trabajo no pude venir a Monterrey a pasarla con mi mamá y hermanos, sin embargo también estuve con mi otra, más reciente, familia: DJ.
Y ahora que recuerdo bien, también estaba Jaime, por video llamada, pero vale ¿no?
Con DJ, viví casi 5 años y tendría que ser de palo, para que no  se hubiera vuelto el hermano que ahora es. Con el también crecí, jugué y sané raspones. Jaime con todo y que está en California, es culpable de muchas (excelentes) noches sin dormir. El entendimiento con él es tan apocalíptico, interesante y …bizarro, que poca gente lo entiende. Ambos se han colocado tan dentro de mí que, ahora que estamos lejos los tres, siguen siendo las personas con quienes más tiempo paso, al punto en que: un día sin hablar con ellos, simplemente es un día incompleto.

Entonces: aunque no era lo mismo que estar con mi mama y hermanos, de todas formas era gente con la que me sentía en familia.

Curiosamente la semana santa también es (¿o era?) otra de mis tradiciones (y no por la onda religiosa). Por mucho trabajo y proyectos que hubiera, me las arreglaba y solía ir de vacaciones al rancho de mis abuelos y pasarla con los primos, tíos y la gente que suele ir en estos días a visitar. Regularmente nadábamos y nos relajábamos a la sombra de los árboles con la panza al aire y con una copa de vino blanco o en su defecto, (y no por eso menos) una deliciosa y refrescante indio.

Hoy miércoles de semana santa, que no fui a trabajar hace (para mi gusto) mucho calor y aunque extraño el movimiento y la parentela del rancho, estoy con mi familia, festejando a Esthela, lo que añade puntos extra.
Haciendo recuento -con la gota de sudor corriendome por la frente- lo que más extraño de esos días de vacaciones, es la sombra de los árboles y el agua fresca del estanque donde nadábamos.
Siendo ésta la situación, hago uso de mi habilidad de desprendimiento y decido que no me molesta ir a trabajar los días “santos”; con este calor, habiendo aire acondicionado, lo demás, es lo de menos.

martes, 5 de abril de 2011

Humor discriminado

En los días del inicio de la era Clavería,  conociendo las mañas del nuevo roomate: DJ. Le quite de las manos (más que "¿me la prestas?" fue: "PRESTA!") la revista de videojuegos que cada mes compraba y en ese momento estaba  leyendo y me dispuse a leerla, sin importarme si había él terminado o no de verla (suelo ser egoísta, que le hacemos).  Y  mientras navegaba en ella a la antigüita (dando vuelta a las hojas),  descubrí una tira cómica llamada Pac-Mac que me resultó muy simpática.

Desde entonces, me volví viciosa de, y cada mes que DJ llegaba con el nuevo ejemplar de la revista, aplicaba la "matanga"  y se la quitaba para leer el Pac-Mac y después  le daba una leída a las noticias de los juegos.  Eso se volvió rutina hasta unos meses antes de que terminara Clavería.
De cierta forma Pac-Mac quedó para mí como un sentimiento de rutina, mientras Clavería fue mi casa.
Junto con otro par de cómics pero esos si eran web-cómics, quienes igual que las series que veíamos en Clavería, parecian tener cámaras y volarse sus scripts  de nuestra rutina.
Entonces, cierto día llegamos a una situación algo compleja, los dos gamers, enviciados a más no poder, teníamos frente a nosotros un otoño de lanzamientos chonchos, por lo menos dos series de TV para ver religiosamente y por si fuera poco, teníamos un trabajo muy demandante.  

Terminamos planeando un horario/calendario de juegos, series y compromisos, eran tantos los que teníamos en las manos, más los que estaban por venir así que asignamos días, horas y prioridades.

Quienes llegaron a ir a Clavería seguramente vieron las hojitas verdes con post-its en las paredes, se habrán dado cuenta de que cada área tenía la suya y la del Cuarto de Máquinas, que era donde estaban los juegos, quedó casi vacía. Y originalmente compramos las hojas verdes para hacer un plan en grande que era algo (hasta en los títulos) parecido a esto:



Quien me conoce  sabe que mi sentido del humor es negro.  Para ser sinceros, cada vez que voy al cine, invariablemente suelto carcajada en el momento más sensible de la película  cuando todo mundo está calladito, con la lágrima en el ojo o con el corazón apachurrado, así es mi humor negro, ni qué hacerle. 

Ya platique un poco de la complicada maraña de sentimientos encontrados que fue dejar el D.F. Sí, amo la ciudad, pero estando lejos de ella he confirmado, que mas que  la ciudad, me duele la lejanía (física) de la gente que está en ella junto con recuerdos, experiencias y rutinas.

Entre comentarios con personas locales y como yo, importadas,  ha salido a la luz que  en esta ciudad los grupos y clases sociales están muy marcados y he de ser sincera no es algo que me preocupe, pero es algo que no se puede dejar de observar una vez que comienzas a moverte en la ciudad. Y no necesitas escarbar mucho para encontrarte con ello.

Tratando de sentirme de nuevo en casa y encontrar cosas de mi agrado me topé con la revista La Rocka que me parece agradable de leer pues el contenido me muestra una pequeña parte, de la pequeña parte del Monterrey cultural/rockero/distinto que estoy buscando. Siendo así me he vuelto seguidora de la revista, además de que es gratis, por aquello de los codos. =P

Ya dije en otro post que la vista es la forma más difícil de guardar recuerdos pues pasa por muchos filtros mentales. Precisamente por eso mi bibliotecaria mental no los pela mucho, los recibe y los avienta al olvido en un archivero parecido al de Bruce Almighty.

Bueno hoy la hice que se despeinara y se aventara un clavado al chingado archivero, pues venía caminando de regreso del banco cuando veo (con mis poderosísimos lentes) que en un local tienen La Rocka, me acerque a tomarla y  me encuentro esta imagen:

Me resultó tan familiar que, la verdad, casi corrí para agarrarla y la hojeé hasta encontrar el artículo donde me explicaran quién era. Seguramente ahí encontraría porqué me era tan familiar.
Cuando leí el nombre del monero lo sentí aún más conocido, pero la bibliotecaria seguía despeinándose dentro del archivero, sin encontrar porqué.
Por ahí del quinto párrafo del  artículo encontré las palabras mágicas, Cucamonga (el monero) es el mismo creador mi consentido Pac-Mac, junto con otras tiras cómicas, entre ellas una llamada Regiolandia, que por supuesto no he leído porque se publica en el Record (periódico futbolero, iugh!).

Por supuesto llegando a casa corrí a leer las publicaciones de "Cindy La Regia",  y… me cayó tan bien!.  Obviamente, como con Pac-Mac,  se requiere de cierto humor para leerla y entenderla pues además que es un cínico reflejo de la sociedad (en general, no solo la de aquí), toca nervios de ella que pocos nos atrevemos a ver. Se necesita humor negro, frialdad y aceptar a la desagradable sociedad  tal y como es por todos sus lados.

Denle una leída al artículo  en la revista páginas 16 y 17.
Y a las publicaciones de ella en Facebook, Twitter y su sitio web

Me ha hecho reír tanto… y mejor aún, me ha hecho sentir en casa.

domingo, 3 de abril de 2011

Realidad Virtual


-¿Quién le arregla su coche a las vacas?
-…. El toro mecánico!!!

Los chistes son una forma muy ligera de echar a rodar la piedrita de la imaginación.

Creo que cuando fuimos niños nuestra imaginación era de alguna forma más poderosa pues no había prejuicios que la atrofiaran y limitaran. Imagino que por eso los chistes de primaria son tan simples.

Obviamente hay quienes la perdieron por completo embebidos en la tristeza de los límites de ésta realidad.  Y hoy día su imaginación no da ni para dejarse contar un simple y baboso chiste. Y cuando preguntas:
-¿Quién le arregla su coche a las vacas?
Y te contestan:
- Las vacas no tienen coche.
Te das cuenta que efectivamente están perdidos en este mundo y que su mente rechaza y no procesa, cualquier otra realidad que les pudieras plantear por muy simple que sea.

Afortunadamente hoy día vivo rodeada, no solo de manera virtual, por gente que como yo, mantiene su imaginación poderosa y fresca.
Pues habemos quienes no nos dejamos absorber por completo y aún podemos poner a rodar esa piedrita con todo y que seamos personas responsables y trabajadoras. Sólo porque tenemos que serlo pues nos consideramos atrapados aquí y aún no encontramos el portal para escapar.
Sin embargo, y obviamente no soy la única, encontramos un “fix” para escaparnos de la realidad en nuestros sueños, juegos y libros, sólo por mencionar algunos.

Preferiríamos vivir en Fantasía, Azeroth, Sera, Macondo, Paradise o Liberty City en pocas palabras  cualquier otro mundo, incluso creado por nosotros mismos, siempre y cuando sea menos limitado que éste. Sí, ser cualquier personaje de Marvel, DC, o alguno creado por uno mismo, sería mucho mas divertido, placentero, entretenido y agradable.

Que me diga que no, quien haya visto Iron Man y no quisiera ser Tony Stark y tener la tecnología que él usa. Que por cierto deja a cualquiera babeando, incluidos Gates, Jobs y Zuckerberg.

Por eso es que: cuando ví Avatar, no quería que terminara y quise ser uno de ellos. Puedo pasar todo un día jugando World of Warcraft. Uno de mis mejores fines de semana fue con Resident Evil 5 en África, probablemente por eso cuando ví District 9 me sentí como en casa.

Y siento que en realidad esta realidad es un juego con mucho potencial, pero muy complicado, lento y estúpidamente limitado.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Collector’s edition

Hace algunas semanas escribí (y se quedó en borrador):
Quiero conseguirme un trabajo, como el que le conseguí a DJ, o como el que Pony tenía, donde trabajaba desde su casa, o como el que tiene Jaime, o uno donde no tenga que ir de tacones,  como el de mi hermana que los tenis son parte de su uniforme, uno que me haga reír, uno que saque lo mejor de mi y no solo las enfermedades, uno donde no entre muy temprano y no salga muy tarde, uno donde las prestaciones sean tan ofensivas como las que tienen los sindicalizados de PEMEX o del IMSS.

Y bueno parece que fuera conjuro, porque: DJ fue quien me avisó de la vacante que había para el trabajo que hoy tengo. Para quien no está enterado es en una “popular” tienda de videojuegos.  Donde me siento como en casa, así que se puede decir que trabajo desde casa como Pony lo hacía. Vivo de y estoy entre videojuegos, como Jaime y los tenis son reglamento, como en el trabajo de mi hermana.  En la primera semana de trabajo me he reído tanto o mas de lo que me reí en todo el año pasado, y puedo ser quien en realidad soy, no tengo que andar con mi cara de “estoy trabajando”, entro a las 11 y salgo a las 8, lo que no es ni muy temprano, ni muy tarde y las prestaciones son las de ley pero puedo apartar juegos antes que nadie mas les eche mano y pagarlos conforme vaya fluyendo la lana. Y eso es infinitamente más chido e invaluable que perder mi honor con una prestación gubernamental.

Desde niña he mantenido un perfil poco sociable, al punto de ir a fiestas de niños y pasármela sentada observándolos, sin ir a jugar con ellos. Y aunque a estas alturas y con todos los cambios que he tenido de ciudad en ciudad, probablemente debiera ser algo fácil, pero no he logrado hacer amigos con la facilidad que pudiera imaginarse. De hecho es una tarea muy complicada y conforme he ido creciendo se ha vuelto cada vez más difícil.
Obviamente por eso me dolió tanto dejar el D.F. más que por la ciudad, por los amigos. Y es una situación que me ha mantenido (levemente) preocupada. 
Si a los 5 o 10 años y sin tanto prejuicio y mamonez encima era difícil hacer amigos, hoy día suena casi a misión imposible encontrar gente con gustos similares a los míos.

Resulta que aparte de todo lo conjurado que ya mencioné; tengo otra ventaja.
Si buscas gente con gusto por las manualidades vas y te metes a Fantasías Miguel, o si buscas gente interesada en fotografía, la encuentras en Flickr.
Normalmente la gente que gusta de los videojuegos (con sus obvias excepciones), tiene algunos puntos en común, como lectura, cine, música, freakness y geekness que no se encuentran en cualquier persona.

Qué mejor manera de incrementar las probabilidades y reducir población a filtrar. Ahora cuento con la ventaja de estar en el “abrevadero” a donde todo geek/gamer irá a parar y ciertamente no los haré mis amigos inmediatamente,  pero por lo menos podré mantener conversaciones interesantes,  que quizá con alguno lleve a amistad.

A todos nos han dicho alguna vez que somos especiales y únicos.  Nuestras huellas digitales lo ratifican. Aunque dudo que cuando decimos, o nos dicen eso,  nos refiramos a las huellas, ¿verdad? Nos referimos a lo que en realidad nos distingue unos de otros y eso es lo que pensamos, decimos, hacemos y somos. Sé que no soy tan especial como para un premio Nobel, pero sé de cierto que (afortunadamente) no  pertenezco al grupo de personas catalogado como “normal”, eso ya había quedado claro, ¿no?

Bueno:
 Achievement unlocked 50G. Ladies in the house.
Como quien dice “puntos extra” para mí,  soy hasta ahora la única mujer en el estado que forma parte de este grupo de tiendas.
Ya fui etiquetada como “pieza de colección”.
Y sí; una vez mas las miradas de extrañeza, lo comprueban.

lunes, 14 de marzo de 2011

Retoñando

Encontramos trabajo. La trabajólica salió de la jaula.
Estamos muy contentas. Tenemos que recuperar nuestra condición.
Es cansado estar de pie casi todo el día. Pero ¡cómo me reí hoy!
Es un ciclo de renovación. Hasta las plantas que se comió Fender (mi perro) estan retoñando.
Y nosotras como árbol de buena madera, también.

...Hoy mandé hacer mis nuevos lentes. Gracias hermana.

lunes, 7 de marzo de 2011

Inscripciones abiertas

Cuando era niña, al llegar al rancho, después de 8 o 10 horas de viaje desde monterrey, una de las primeras imágenes que se veían al entrar, era  la tía Evi  (Eva) de 80 y pico de años, sentada en su silla de ruedas en el corredor con la mirada perdida hacia el jardín.
Sabia que era la mayor de las hermanas de mi abuela paterna, Esthela (quien se hacía cargo de ella), que había criado en gran parte a casi todos sus sobrinos, que había vivido plenamente y que había sido una gran persona, con aquella calidad humana de la que muchos debiéramos aprender.
En aquel entonces con mis 10 años no alcanzaba a comprender bien porqué su mirada estaba perdida y porqué si había criado a todos,  no reconocía ni a su propia hermana, mas que a ratos. Sabía que tenía Alzheimer pero aún no lograba entender como funcionaba eso. Conforme fui creciendo, iba comprendiendo el significado y lo que envuelve el Alzheimer y cada vez me aterraba más, el miedo a los payasos es pequeñito comparado con esto. Pues me parecía profundamente triste que una persona con tanta vida detrás, no pudiera recordarla y el verla sentada ahí mirando hacia la nada día tras día, me hacía preguntarme qué había en su cabeza, si imaginaba historias nuevas, si sólo se preguntaba quién era y qué hacía ahí, si estaba ahí deseando no estar, o quizá solo neblina. Como dicta la naturaleza, al pasar los años, en una noche con mucho viento y en un suspiro con aroma a árboles frutales, se fue.

Aparte del nombre y pese a que conocía poco de su historia, al menos no tanto  como me hubiera gustado, siempre sentí un vínculo muy fuerte con  ella. El día que ella murió, recuerdo que mi abuela Esthela, que aún estaba muy sana me dijo: “Se fue una Eva, pero nos queda otra”. De alguna manera me hizo sentir como si me diera la estafeta, con un vínculo aún mayor y con el peso y responsabilidad de igualarla. Eran unos zapatos muy grandes.

Por alguna extraña razón, en mi familia, por ambas partes, es común que haya alguna mujer que pudo o no estar casada, pero  ya pasando de los 50-60 están solas. Todas mujeres admirables, inteligentes, independientes. Entonces para mi no es algo que sea extraño, como lo es para algunas personas.  Sin embargo la idea de terminar sola no me termina de atrapar.

Quizá eso  fue parte muy importante de que me sintiera identificada hace algunos años  que fui con Yoya (tía por parte de mi mamá) y mi abuela materna Cecilia (Chila pa los cuates) al teatro San Rafael a ver una obra  que se llama “Cómo envejecer con Gracia”.  La obra va de dos viudas pasadas de los setenta, una muy independiente y obviamente de carácter muy fuerte. La otra, que se llamaba Gracia, era despistada y dócil, aunque ambas tenían hijos no las pelaban. Renegando, como buenas viejitas, se van  haciendo amigas al grado de depender una de la otra. Era como dicen ahora, una relación  “ganar-ganar”. Finalmente la despistada termina siendo más que despistada, tenía Alzheimer. Acaba sola recluida en un asilo o como les llaman ahora “casa de asistencia para la vejez” dónde sólo la visitaba su amiga, quien al cierre de la obra, le dice que no va a poder ir mas.
Tenía todos los ejemplos de ello frente a mi, tías, abuelas y tías-abuelas.  Yoya, Chila, Juani, Luisa, Mary, Mina, Cuqui, Eva, Raquel y Martha.
Para no hacer el cuento (mas) largo salí pensando que no quería llegar a vieja. Pues no importa lo que pasara consiguiera o no pareja, tuviera o no hijos, iba a terminar sola.  En este punto sabía que el Alzheimer es hereditario y que probablemente corre por mis venas, si bien no a todas les ha dado, con la suerte que me cargo (y en mi mente nunca dejó de sonar el eco del vínculo Eva-Eva), segurito me pasaría a mí.
.
Por lo tanto estaba decidido, pasara lo que pasara me suicidaría a los 60.

Después de una profunda etapa de observación y análisis. Me arrepentí y me decidí a jugar el volado. Me di cuenta que hay de dos sopas:

Sopa 1
Mi familia en ambas partes es longeva, así que puedo dedicarme a tener una vida interesante y después poderla contar con la sabiduría y coherencia que mi abuelo Edmundo lo hacía hasta el último día de sus 91 años. Vivir con la energía e independencia que tiene mi abuela Chila a sus 85. O quizá ser la pila y látigo de más de 30 personas como mi abuela Esthela a sus 88, que aún con medio cuerpo paralizado y la conexión del habla perdida tiene la sensatez y cordura que a más de 1 de esos 30 les hace falta.
Es decir, si el gen que va a brotar en mi cuando sea vieja va a ser la longeva, cuerda (LOL, entiéndase capaz de recordar mi vida) e independiente, quiero poder disfrutar de la cabaña de retiro con DJ, Mayra, Ricardo (aunque se resista) y algún otro miembro que desee inscribirse. No quiero estar sola y quiero seguir escuchando rock.
Probablemente mi vida sea la mitad de interesante que la de mis abuelos. Aún así quiero poder recordarla toda.
Quiero poder recordar el orgasmo que fue ver por primera vez el video de “Enter Sandman”, recordar las carcajadas y lagrimas en Clavería,  la cicatriz con forma de corcholata en mi rodilla y como otras la fueron borrando, el pelo rojo de la madre Rufina y como colgaban sus pies cuando se sentaba, a mi primo Sebastian despertándonos con Dr.Feelgood aquel verano, el alivio que sentí cuando hice las paces con mi papá, los tequilas con naranja que me daba mi abuelo Mundo, lo chingon que se me veía el pelo violeta, las tardes que pasábamos mi primo May y yo jugando con espadas de carrizo, aquellas sudorosas tardes de pasión, videojuegos y cerveza durante la universidad con...en fin, recordar cada detalle posible de lo que hasta ahora he vivido y de lo que falta por vivir. 
Quiero recordar reírme de todo esto y como salí de ello, y si algún día llego a estar con “el”, también quiero recordarlo.
Quiero morir de viejita, pero quiero morir con todos mis recuerdos frescos. Y que un día se cumpla el sueño de no despertar jamás.

Sopa 2
Solicito formalmente a los integrantes actuales y próximos a inscribirse a la cabaña de retiro que en caso que llegara a ser victima del chingado alemán éste, conocido como Alzheimer (o cualquier tipo de demencia que me borre el casete), que me inscriban para ser “conejillo de indias”  en algún experimento al respecto.
Y si no es mucho pedir que el experimentador se parezca a Mc Dreamy.

Y en cualquier caso, incluso si me muero antes, quiero que toquen en el funeral Comfortably Numb.